Una boda… original
Ahora que yo estoy dándole muchas vueltas a cómo preparar mi boda, voy y me encuentro con esto.
Si no sabes lo que es Katamari Damacy, ni hagas click en el enlace. Ahora sí, si lo conoces, haz click y flipa:
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Aprovecho que Leo está enfermo y puedo disponer del ordenador para escribir una pequeña reseña acerca de este juego, que terminé hace unos días.
La historia trata sobre Ashley, una chica huérfana de madre, y con un padre que dedica más tiempo a su trabajo que a ella misma. Un día, el padre de Ashley la invita a pasar unos días en un campamento en un lago. Nada más llegar allí, ella empezará a recordar una visita anterior a ese mismo lago, cuando era pequeña, con su madre, unos días antes de su muerte. Su investigación le llevará a descubrir que su madre fue asesinada, y que el culpable se encuentra más cerca de lo que parece.
El juego es una segunda parte de Another Code (que ya salió en Nintendo DS). Si bien, Another Code en su momento me sorprendió por el buen uso que le daba a las pantallas y por lo realmente ingeniosos que eran algunos puzzles, en éste nos encontramos con una historia que empieza siendo muy tonta, pero que acaba con bastante densidad, y a la que no deberíamos enfrentarnos sin haber superado el primer juego, ya que llegado a cierto punto en la historia, las referencias y guiños son constantes.
Nos encontramos ante una aventura gráfica de “point & click”, que premia a los jugadores que lo van observando todo a medida que avanzan: a lo largo de los escenarios hay multitud de objetos, pero Ashley no los incorporará a su inventario hasta que no le hagan falta. Imaginad por ejemplo que en un escenario hay una mesa con varios objetos: un cuchillo, una caña de pescar y una cuerda. Al interactuar con ellos podremos obtener una descripción. Más adelante en el juego, encontramos algo que hay que cortar… en ese momento, si volvemos en busca del cuchillo, Ashley dirá algo así como “oh, qué bien, con esto puedo cortar…” y lo incorporará a su inventario.
El juego es realmente largo, y está plagado de textos. A diferencia de la primera parte (en la que había más parte jugable), Another Code R es más bien una novela interactiva. A mí me ha durado unas 18 horas, de las cuales he estado la mayor parte del tiempo leyendo.
No quisiera revelar la historia, pero no quiero dejar de mencionar que hacia el final se vuelve extremadamente previsible, y que el planteamiento es linear a no poder más.
Recomendable para los amantes de las aventuras gráficas, o para personas que tengan ganas de leerse un juego este verano -porque es prácticamente lo único que se hace, leer, leer y leer-.
Mi nota:
¡¡3 pomelos!!
A favor:
- Muy buenos gráficos
- Una historia que empieza floja, pero que se vuelve muy interesante
- Algunos puzzles son bastante ingeniosos
En contra:
- Demasiado demasiado demasiado texto en algunas ocasiones
- El planteamiento es muy lineal
- El final es demasiado previsible
Llevo unos días barruntando esto. Me sabe fatal no escribir nada en el blog. Quiero ir contando qué me ha pasado en el último año, pero las cosas se van acumulando y acumulando y al final no lo hago.
No es cuestión de pereza, conste. Es meramente una cuestión de tiempo. Ayer estuve hablando precisamente de esto con el Dr Alban, sabio entre los sabios, y me confirmó lo que yo me venía pensando: cuando empiezas a trabajar sólo tienes tiempo para el trabajo, y dejas de relacionarte con tus amigos y con tus antiguos hobbies. Y es verdad.
Trabajo de lunes a sábado, de 10 de la mañana a 21 de la noche. El domingo lo dedico a limpiar mi pocilga un poco y a descansar. Gracias a Dior que ahora cuento con un poco de ayuda: el perrinchi de Nueva York se ha venido a vivir conmigo y gracias a él me encuentro muchas veces las tareas domésticas hechas (¡¡y qué bien cocina!!). Por cierto, aunque muchos lo sepáis ya, y aunque todavía no tengamos una fecha, estamos en proceso de casamiento, así que alegraos por nosotros :). Bueno, a lo que voy, con tanto trabajo, cuando llego a casa lo último que me apetece es ponerme delante del ordenador.
Otro de los motivos por los que no actualizo es el Facebook. Antes, cuando te encontrabas un vídeo chorra por la web, lo ponías en el blog y todo el mundo comentaba. Ahora está Facebook, que te hace el trabajo en un click, y lo ven todos mis amigos al fin y al cabo. Con eso, ¿quién necesita blog?
Sin embargo, el otro día me llegó el aviso de caducidad del dominio, y me planteé si pagarlo, o si dejarlo para siempre. De momento lo he renovado y estoy escribiendo esto en señal de buena intención (también aprovechando que es domingo, que he terminado casi todos los exámenes, y que si estoy escribiendo aquí no tengo que ponerme a limpiar ni estudiar). ¿Qué hago, debería seguir con esto? Ais…
Mejor no me mareo más, así que no lo voy a demorar más y me voy a poner a limpiar, mientras canturreo aquello de “Facebook killed the blog star, Facebook killed the blog staaar”…
Llevo unos días en la ciudad. Vine para estar en plan casero y tranquilo pero no paramos por casa, y eso que en la calle la temperatura baja de los 0º.
Resulta que ha dado la casualidad de que una ex-compañera de trabajo está de vacaciones aquí, así que quedamos con ella para dar una vuelta turística y enseñarle algunos lugares que no aparecen en las guías, y otros muchos que sí aparecen, obviamente. Cuando nos encontramos, casi era hora de almorzar, así que fuimos a China Town a comer a Joe Ginger’s, un restaurante que nos gusta mucho porque tienen unas bolas de pan chino rellenas de sopa.
Después fuimos de compras, y a continuación nos montamos en el teleférico que va a Roosevelt Island (es el que aparece en la peli de Spiderman).
Y por la noche fuimos a ver un musical de Broadway. Uno de los más impresionantes (y baratos, nos salió la entrada por 30$) es el de Mary Poppins. Eso sí, es para verlo desde la parte más alta del gallinero. Nos salió muy bien el asunto, porque nada más empezar vimos que había asientos vacíos en la primera fila, así que disimuladamente movimos nuestros culos y nos colocamos en un buen lugar:
Al fondo, el escenario. ¿Lo vimos bien, eh?
Sobre el musical, sólo se puede definir de una forma: hay que verlo para creerlo. Bajo el escenario una orquesta tocando todo en directo. Sobre el escenario aparece y desaparece una casa de tres pisos, la planta superior baja para ponerse en primer plano, o cae el techo sobre todo para pasar al tejado. La gente vuela por las chimeneas, de repente hay un parque y todo cambia de color cuando el escenario entero cobra vida, los deshollinadores bailan claqué y saltan por los tejados, y Mary Poppins saca una lámara, una planta y un espejo de dentro de su maletín, y crea una superficie sólida con una sábana sobre la que después se sienta. Ah, también VUELA.
Del musical no hay muchos videos de youtube, porque no permiten grabar. Sin embargo, he encontrado éste del programa The View en el que la presentadora visita el escenario, y se puede ver un poco de éste:
Esa misma tarde, como estábamos en Times Square, también estuvimos en el enorme Toys’r'us de allí. Quedé un poco en estado de shock al ver a la Barbie presidenta negra:
¡Te he ganado las elecciones, Barbie rubita!
Y cómo no, hubo foto en la noria, con mi amiga Maria José, de Sevilla:
Y aquí acaba una historia de una tarde en Manhattan. Para finalizar, os dejo una foto de lo que estoy comiendo mientras escribo:
¡¡Estos donuts son un vicio!!
Esta tarde hemos estado simplemente dando un paseo por la ciudad: desde la esquina de la 5ª con la 59 hasta la catedral de Saint Patrick, el Hotel Palace y el Rockefeller Center.
Seguidores de las series, en especial Vike y Petu, morid de envidia:
Gossip Laffer:
30 Laff:
Para los no puestos en la materia, son dos escenarios muy típicos de las series “Gossip Girl” y “30 Rock”. En la primera foto estoy en la puerta del Hotel Palace y en la segunda en el Rockefeller Plaza. Eso blanco que está en el fondo de la segunda foto son las obras del famoso árbol de navidad, que ya lo están montando.
Pronto, más fotos.