LAFF-O-RAMA

El mundo sigue siendo un pomelo

Una tarde en Manhattan

Llevo unos días en la ciudad. Vine para estar en plan casero y tranquilo pero no paramos por casa, y eso que en la calle la temperatura baja de los 0º.

Resulta que ha dado la casualidad de que una ex-compañera de trabajo está de vacaciones aquí, así que quedamos con ella para dar una vuelta turística y enseñarle algunos lugares que no aparecen en las guías, y otros muchos que sí aparecen, obviamente. Cuando nos encontramos, casi era hora de almorzar, así que fuimos a China Town a comer a Joe Ginger’s, un restaurante que nos gusta mucho porque tienen unas bolas de pan chino rellenas de sopa.

Después fuimos de compras, y a continuación nos montamos en el teleférico que va a Roosevelt Island (es el que aparece en la peli de Spiderman).

Y por la noche fuimos a ver un musical de Broadway. Uno de los más impresionantes (y baratos, nos salió la entrada por 30$) es el de Mary Poppins. Eso sí, es para verlo desde la parte más alta del gallinero. Nos salió muy bien el asunto, porque nada más empezar vimos que había asientos vacíos en la primera fila, así que disimuladamente movimos nuestros culos y nos colocamos en un buen lugar:

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Al fondo, el escenario. ¿Lo vimos bien, eh?

Sobre el musical, sólo se puede definir de una forma: hay que verlo para creerlo. Bajo el escenario una orquesta tocando todo en directo. Sobre el escenario aparece y desaparece una casa de tres pisos, la planta superior baja para ponerse en primer plano, o cae el techo sobre todo para pasar al tejado. La gente vuela por las chimeneas, de repente hay un parque y todo cambia de color cuando el escenario entero cobra vida, los deshollinadores bailan claqué y saltan por los tejados, y Mary Poppins saca una lámara, una planta y un espejo de dentro de su maletín, y crea una superficie sólida con una sábana sobre la que después se sienta. Ah, también VUELA.

Del musical no hay muchos videos de youtube, porque no permiten grabar. Sin embargo, he encontrado éste del programa The View en el que la presentadora visita el escenario, y se puede ver un poco de éste:

Esa misma tarde, como estábamos en Times Square, también estuvimos en el enorme Toys’r'us de allí. Quedé un poco en estado de shock al ver a la Barbie presidenta negra:

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¡Te he ganado las elecciones, Barbie rubita!

Y cómo no, hubo foto en la noria, con mi amiga Maria José, de Sevilla:

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Y aquí acaba una historia de una tarde en Manhattan. Para finalizar, os dejo una foto de lo que estoy comiendo mientras escribo:

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¡¡Estos donuts son un vicio!!

Silencio, se rueda…

Esta tarde hemos estado simplemente dando un paseo por la ciudad: desde la esquina de la 5ª con la 59 hasta la catedral de Saint Patrick, el Hotel Palace y el Rockefeller Center.

Seguidores de las series, en especial Vike y Petu, morid de envidia:

Gossip Laffer:

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30 Laff:

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Para los no puestos en la materia, son dos escenarios muy típicos de las series “Gossip Girl” y “30 Rock”. En la primera foto estoy en la puerta del Hotel Palace y en la segunda en el Rockefeller Plaza. Eso blanco que está en el fondo de la segunda foto son las obras del famoso árbol de navidad, que ya lo están montando.

Pronto, más fotos.

Colega, ¿dónde está mi vuelo? / Colega, ¿DÓNDE ESTÁ MI MALETA?

NOVEDAD: ACTUALIZADO CON PRUEBAS FOTOGRÁFICAS

Un consejo, si alguna vez decidís ir en avión a cualquier lugar del mundo ¡¡jamás me elijáis como vuestro acompañante!! Está comprobado: cuando viajo, siempre pasa algo. La última vez le dieron la vuelta al avión llegando a Nueva York, pero esta vez ha sido peor. Seguid leyendo y regocijaos con mis desgracias, que sé que os encanta.

Los amigos y lectores fieles sabréis que mi vuelo pasaba desde Sevilla hasta Barcelona, luego en Barcelona esperaba hasta las 6:55, iba a París, y allí a las 10 de la mañana me llevaban hasta Nueva York.  Antes de seguir, os informo: son las 8:19 de la mañana, y estoy en Barcelona. Echad cuentas, no salen, ¿verdad?

¿Y por qué, os preguntaréis? Pues todo empezó ayer, me parece mentira que haya sido ayer porque me siento como si llevara una semana en este aeropuerto. Llegué a Barcelona a las 23:05, y nada más salir de la zona de recogida de equipaje, me suena el móvil. Un mensaje. Literalmente:

Air France
The Flight AF2349 17/11 is
cancelled
Thank you for your
understanding
For further information:
www.airfrance.com

Oh, qué bien, no sé ni cuál de los dos vuelos es, voy a ir a un mostrador de Air France a preguntar… pero, oh wait, son las 11 de la noche, y en este aeropuerto no hay NI DIOS.

Me acerco a un mostrador de información donde hay una chica comiéndose un bocadillo (la única persona trabajadora en el aeropuerto a esa hora). Su asiento está ridículamente bajo, por lo que sólo puedo verle la coronilla, a no ser que me asomara, que fue lo que hice. Ella me dice que no tiene ni idea, y que lo que único que puedo hacer es esperar a que aparezca alguien de Air France.

Me siento, y miro en el ordenador cuál de los vuelos es el cancelado, y resulta ser el que va de Barcelona a París. Entonces caigo en lo que va a ser mi mayor preocupación en las próximas horas: ¡¡la maleta!! Ya estaba facturada en Sevilla hasta Nueva York. ¿Qué coño pasa con mi maleta ahora? ¿Por dónde la iban a enviar? ¿La habrán dejado en la cinta transportadora?

Mientras me dirigía para ver si podía colarme en lo de las cintas transportadoras, me llega un mensaje de Giz, que ya se ha enterado de todo el asunto, y me llama mi amigo Julio, para entretenerme. Aprovecho el camino para llamar a Leo y comentarle que otra vez tengo un vuelo con problemas.

Una vez en la “zona de no retorno”, es decir, esa zona en la que la gente sale feliz con sus maletas y a la que no puedes entrar, espero durante 30 minutos a que llegue un vuelo, y entonces se abre la puerta y me cuelo corriendo a hablar con el de seguridad. Me confirma mis temores: la maleta no está allí, y debería preguntarles a Air France dónde está. Así que toca esperar…

Pues eso es lo que hago. Me siento, delante del mostrador de Air France. Como no hay ningún enchufe a la vista, me pongo en un sitio un pelín más apartado. Nada más sentarme recuerdo que me tengo que tomar las pastillas, pero no hay problema porque tengo una máquina de agua delante. 1′20€ dentro, y le doy al botoncito, y ¡qué sorpresa! La botella no cae.

Otro paseito en busca de otra máquina de agua, y con botella en mano, me vuelvo a mi enchufe estratégico, y me siento en el suelo apoyado en una columna, y me pongo a ver la serie Firefly que mi querido Javier Garrón me ha grabado para esta ocasión.

Nada más empezar la serie un chico rubérrimo se me pone por detrás a verla, hasta que me pregunta si se puede sentar conmigo, porque está aburridísimo (todo esto en inglés). A los 5 minutos llega un amigo suyo, y después otro, y después otro más. Cuatro chicos rubísimos rubérrimos viendo conmigo Firefly. Les pregunto de dónde son, y me cuentan que son de Lituania (o Letonia, no recuerdo).

El primero de ellos me pregunta si he leído el Hobbit, porque dice que la situación le recuerda a una parte del libro en la que se meten en una casa en el bosque y empieza a entrar gente y al final son un montón. Sin embargo, la serie no tiene mucho éxito, no les gusta demasiado, así que tras 10 minutos deciden irse a dormir, todos salvo uno, que me confesó más tarde que era un amante de la ciencia ficción y que le estaba encantando.

A las 4:30 de la mañana, ya hemos visto 4 episodios y hemos charlado bastante. Resulta que los 4 chicos llegaron a Barcelona, y nada más salir, les robaron el dinero, y como no tenían para pagar el hostal, llevaban ya 2 semanas en el aeropuerto esperando a alguien que les iba a traer el dinero, y pasando mucha hambre.

Ya empieza a llegar gente, así que me levanto y me voy, no sin darles antes todos mis bocadillos y unas galletas oreo bañadas de chocolate que había comprado para Monique (lo siento, Monique, otra vez será).

Llego al mostrador de Air France y me encuentro allí ya unas 10 personas con cara de pocos amigos. Allí descubro que no sólo han cancelado mi vuelo, sino TODOS los vuelos que van a París. Los que estábamos allí hacíamos todos transbordos en París, así que estábamos básicamente jodidos.

A las 5, por fin, aparece una chica, y empezamos a resolver nuestros problemas. Cada uno de una forma distinta: los hay que han tenido que llegar bastante más tarde, o que han tenido que viajar en compañías horribles como Iberia, y los hay que han salido beneficiados, como yo: me han cambiado el vuelo a uno directo desde Barcelona de la compañía Delta. “Yupiiii, en Delta, la mejor compañía!!” grito delante de la chica que me sacaba el billete. “Oye, ¿no te gustará más que Air Frane?”, “No, jaja” le respondo “Es que en Delta ponen muy bien de comer”.

Al final le pregunto por mi maleta, pero al haber estado facturada en Sevilla, ella no sabía dónde estaba. Sea como sea, la tengo que recuperar, ya que voy con otra compañía y tengo que facturarla de nuevo. Me aconseja que me ponga en la cola de embarque, para que ellos llamaran por teléfono a los de las maletas a ver si la localizaban. Allí, conocí a mis nuevos amigos: el chico del pasillo, y el chico del mostrador. El del pasillo me preguntó mi caso, se lo expliqué, y me pasó con el del mostrador, que empezó a llamar por teléfono y me pidió que esperara mientras conseguía una respuesta. Pasó hora y media, en las que el chico del pasillo y yo no parábamos de echarnos miradas de complicidad, sobre todo cada vez que alguien montaba un número por la cancelación del vuelo. Finalmente, tras un tipo que gritó mucho, le dije “Menudo imbécil”, y empezamos a hablar. Descubrí que era italiano, y que había estado en Sevilla, y en Arcos de la Frontera hace poco. El mejor momento de la noche llega cuando le pregunto:

- ¿Oye, y para qué es la huelga?
- Para tocarnos los cojones.

Más claro, el agua.

Mi mejor amigo el del mostrador dejó de serlo cuando me dijo que en Air France no tenían la maleta, y que debería preguntar en Spanair. Estamos hablando de que ya eran las 6:30 de la mañana. Por cierto, ¿os he contado que todo esto era después de haberme tomado un myolastán entero? Eso añade dramatismo a la historia, ¿eh?

Me dirigí a Spanair y ellos tampoco sabían nada. Un chico, al final, me aconsejó bien, y hice exactamente lo que me pidió: me puse en la cola del control policial, como si fuera a coger un avión, pasé el control y una vez allí repetí mi viaje como si hubiera salido del avión, hasta la cinta transportadora de maletas. Allí, le pregunté al de seguridad, que resultó ser el mismo al que pregunté a las 11 de la noche. “Hola, ¿se acuerda de mí? ¡¡Sigo buscando mi maleta!!” Él me pone en contacto con una compañía de servicios del aeropuerto que a las 7:30 consiguen encontrar mi maleta!!

Ahora, pruebas fotográficas:

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El aeropuerto, desierto, sin maletas, sin gente y sin nada

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Cuando apareció mi maleta, ella solita.

Yo iba con mi maleta más feliz que una perdiz, pero eso fue hasta el siguiente capítulo de esta trágica historia. En Delta me pesaron la maleta y eran 29 Kg. cuando ellos no admiten más de 23 Kg. “¡¡Pero oiga, que yo vengo de rebote, y en Air France no me pusieron problema!!”

Al hablar en el mostrador de Delta con una chica morenita muy simpática y comentarle mi problema, ella me dice que no puede hacer nada, y me pregunta cómo puedo seguir con buena cara después de la noche que llevaba. Y yo pienso “y eso que no te he contado que me he tomado un myolastan”. La opciones que me propone son simples: a) Pagar el exceso de peso, 150$ b) Comprar otra maleta. Yo añado una opción c) Sacar mucha ropa de la maleta y ponérmela como un muñeco de michelín, y sacar cosas y meterlas en la mochila del portátil.

Me voy a un banco y abro la maleta, y empiezo a ponerme ropa y a sacar de todo.
Tras pesarla otra vez, la cosa no va tan bien: ahora pesa 25 Kg. ¡¡Tengo que sacar 2 Kg. más!! Repito la operación varias veces, hasta que al final el segurata del peso me odia, y yo llevo puesta toda la ropa del mundo, y llevo una bolsa (donde guardaba zapatos) llena de turrones y todos mis pantalones.

Cuando por fin me van a sacar el billete, el chico me pregunta por qué tengo otro billete de ida comprado para ir a Nueva York el 16 de diciembre. ¿¿¿COMO???  Oh, no, cuando pensaba que todo estaba solucionado, en Air France se habían equivocado y me habían puesto la vuelta al revés. Yupiiii. Después de explicárselo, el chico que me estaba atendiendo se tira 30 minutos de reloj hablando por teléfono y tocando cosas en su ordenador. Yo sudo como un pollo porque llevo dos jerseys puestos, una bolsa en mi espalda que pesa un quintal, y otra en mi mano que pesa otro quintal. Cuando por fin lo soluciona todo, cojo un trolley y me dirijo de nuevo al control policial. El tercero del día.

Y ahora, por fin, estoy a punto de embarcar para Nueva York. Son las 9 de la mañana y el avión embarca a las 9:15. Tengo hambre, tengo sueño y me duele todo, pero voy a montarme en el avión y con el primer zumo que me den me voy a tomar otro myolastan (que es la hora) y creo que la próxima vez que abra los ojos será para bajarme del avión (bueno, para comer haré pequeñas despertadas).

Esta ha sido mi historia. Sólo espero que esta vez al avión no le den la vuelta.

Ya tengo la maleta hecha

suitcase

Esta vez van:

- Pantalones: no es cuestión de ir en pelotas
- Jerseys: allí hace frío
- Algunas camisetas: para cuando llegas a los sitios con la calefacción brutal y te lo quitas todo
- Ropa interior de todas clases, formas y colores
- Una bufanda: cuando llegue hará 2 grados
- Un gorro: y la temperatura irá bajando desde entonces
- Unas orejeras: e incluso nevará
- Regalos míos y de otras personas para Leo: la gente le ha cogido cariño
- Comida española: turrones, miel, picos, regañá…
- Unos zapatos de deporte y unos de vestir: los de vestir los usaré sólo cuando vaya a la ópera
- La crema de los herpes: me saldrá alguno, seguro
- El pasaporte: salgo de guapo en la fotoooo
- El ordenador: para las 26 horas del viaje
- Tarrinas con series: si todo sale bien, mañana Javier Garrón me traerá una tarrina con True Blood, Firefly y Battlestar Galactica, para vérmelas por el camino. También llevo el disco duro con varias temporadas de muchas cosas, por si me da por variar, que lo dudo, que a mí cuando me da por algo me lo veo entero.
- No llevo comida: mañana compraré unos bocadillos
- El iPhone, cargado de bandas sonoras de musicales que quiero ver si me llega el dinero
- Algunas películas, la serie Roma en DVD, y los DVDs de My Life on The D-List (el Reality Show de Kathy Griffins.
- Y los LÓLALE: el día después de Acción de Gracias allí ponen las super rebajas, y pienso gastarme todos los LÓLALE que pueda en ropa bonita.

Deseadme buen viaje. Si pillo Wifi en los aeropuertos iré actualizando el blog y el twitter.

Tiempo para mí - Resumen de estas últimas semanas

Esto de estar en el paro es algo nuevo para mí, que siempre he llevado 20 cosas a la vez. Al final de la Universidad no me han llamado, con lo que creo que este año lo voy a pasar en blanco. Los dos o tres primeros días estaba preocupado, pero ahora me ha vuelto el buen humor y estoy siempre con la sonrisa en la cara. Porque estoy haciendo algo que hacía mucho que no podía: me estoy dedicando tiempo a mí.

La primera cosa que he hecho ha sido ir al médico para intentar curarme la ciática: llevo años con los dolores en las piernas, y no me lo podía curar porque el tratamiento es a base de relajantes musculares, y con eso en el cuerpo no se puede trabajar ni estudiar ni nada. Así que por la noche me tomo mi myolastan, y me quedo frito en la cama… pero por la mañana nada más levantarme me tengo que tomar otro, por lo que paso el día en una nube de felicidad y calma.

También me he apuntado al Festival de Cine de Sevilla: me estoy viendo una media de 3 ó 4 películas diarias, y lo estoy disfrutando como un enano. Podría haber puesto una crónica de cada película que he visto, porque algunas se prestaban mucho para ello, pero es que estoy tan myolastanado que llego a casa y no me apetece ponerme a escribir, así que lo siento, queridos lectores.

También aproveché para hacerle una visita hace unas semanillas a mi Petu de mis amores, y para ponerme al día en series: ahora llevo al día Supernatural, The Office, 30 Rock y Lost, y estoy viendo algunas nuevas geniales como 30Rock (que ha sido todo un descubrimiento) y otras de las que me avergüenzo como Gossip Girl.

Y por fin, lo mejor de toda esta nueva situación es que me vuelvo a Nueva York. Ya estoy pasando hambre (es decir, ya he comprado el billete), y esta vez me quedo un mes entero allí. Además, coincidirá con el aniversario de mi llegada la primera vez. Siempre que he ido he estado poco tiempo, y contando con que tardas 3 días en quitarte el Jet Lag y gastas un par más en hacer turismo y otro par en compromisos, al final nunca he llegado a “vivir” en la ciudad.

El domingo salgo, y el viaje va a ser un puto coñazo: es lo que tiene buscar vuelos baratérrimos. Voy a estar unas 50 mil horas de vuelvo en vuelo, de aeropuerto en aeropuerto. Atentos al resumen:

IDA

21:35 - Salida de Sevilla
23:05 - Llegada a Barcelona (primer vuelo: duración: 1:30)

6:55 - Salida de Barcelona (tiempo de espera: 7:50)
8:50 - Llegada a París (segundo vuelo: 1:55)

10:20 - Salida de París (tiempo de espera: 1:30)
12:45 (hay 6 horas menos) - Llegada a Nueva York (tiempo de vuelo: 8:25)

VUELTA

17:35 - Salida de Nueva York
7:45 (hay 6 horas más) - Llegada a Barcelona (tiempo de vuelo: 8:10)

17:30 - Salida de Barcelona (tiempo de espera entre vuelos: 10:15)
19:10 - Llegada a Sevilla (tiempo de vuelo 1:40)

Hala, Mauri, ¿no querías tiempo para ti? Pues ahí tienes, como 40 horas de viaje!! Yupi!! De todas formas estaré preparado: me llevo Firefly y Battlestar Galactica para verlas ENTERAS en el aeropuerto. En el anterior viaje me vi ALIAS. Jajajajaja.

Ojalá los aeropuertos tengan alguna wifi que pueda pillar, para poder conectarme y postear chorradas del viaje, y twittear y esas cosas… pero normalmente todas son de pago.

Igualmente, por mucho que tenga que esperar en los aeropuertos, voy a estar un mes en Nueva York. Voy a ver caer los primeros copos de nieve en Central Park, voy a ver los escaparates de Navidad, voy a viajar en Ferry hasta la Estatua de la Libertad, iré a algún musical y a la ópera, iré de compras por el Soho y por Chelsea, y voy a volver a cruzar el Puente de Brooklyn para tomar tarta de queso. Pero sobre todo, lo mejor del viaje va a ser compañía que voy a tener <3 <3 <3.

Sí, envidiadme, pero deseadme suerte, que habrá algunos asuntos importantes que resolver allí.

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    • raquelina: Hola A ver si tengo suerte y alguien me lee. Los que habéis ido…¿mer ece la pena comprar el pase...
    • Sasu: xDD Jelou guordl !!!
    • uNN4meD: Actualiza ya el blog, que tienes muchisimas cosas que contar, así que ya sabes este Domingo despues de esa...
    • Doctor Alban: A ver si actualizamos, so puta
    • Txema Marín: Nene, se te echa de menos por aquí… Espero que cuando vuelvas nos veamos un día y te invite a...
    • Gooodguy: Acuérdate de “Como Sevilla no hay ná!” versión N.Y.
    • uNN4meD: Yo cuando lo de la botella de agua habría pegado fuego al aeropuerto entero, piensalo los lituanos no...
    • Txema Marín: Qué barbaridad, Mauri… Admiro la paciencia que tienes para algunas cosas, porque yo me hubiera...
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